El modelo educativo dual alemán: descripción, alcances, ventajas competitivas y su aplicación en las organizaciones mexicanas (parte 4)

“No basta saber, se debe también aplicar”: Johann Wolfgang Von Goethe
David Moisés Terán Pérez *
Nuevamente, buenos días estimadas(os) lectoras(es). Después de una semana y media en Puerto Vallarta, continuamos con el estudio y el análisis del modelo educativo dual alemán: las empresas financian la parte práctica de la formación. Esto cubre los costos de personal de los aprendices y de los formadores, los costos de equipamiento del puesto de trabajo, el taller de formación y las clases en la empresa. También se agregan costos indirectos, como por ejemplo la afiliación a la cámara.
En promedio, un aprendiz le cuesta aproximadamente 18 mil euros anuales a una empresa alemana. La mayor parte de este monto (62%) se destina a la remuneración del aprendiz. Dado que los aprendices trabajan de tres a cuatro días completos en la empresa, su participación supone también ingresos para la misma. En promedio, un aprendiz genera 12 mil 535 euros al año. Por ende, los costos netos se reducen significativamente a 5 mil 398 euros anuales (2018/2019).
Las empresas tienen buenas razones para invertir en el sistema de formación dual y ofrecer plazas de formación a pesar de los costos que ello les genera. Una ventaja central es que esto les permite intervenir en la decisión sobre los contenidos de la formación. Así, en la medida que participan de la determinación sobre las habilidades, las competencias, las destrezas y los conocimientos que se enseñan, los técnicos formados cumplen con sus expectativas y con sus requerimientos.
Para las empresas se vuelve cada vez más complejo reclutar trabajadores calificados con el perfil deseado en el mercado laboral externo. El aseguramiento de la mano de obra especializada es uno de los motivos principales para que las empresas formen aprendices. Adicionalmente, las empresas pueden mejorar su selección de personal a través de la formación dual.
En el transcurso de la formación de dos a tres años, llegan a conocer muy bien a sus aprendices y pueden evaluar mejor su capacidad de adaptarse a la empresa y al equipo de trabajo. Así, se reduce el riesgo de contratar personal equivocado. Simultáneamente, se ahorran por esta vía costos de búsqueda de personal, como son los anuncios, las entrevistas de selección, el centro de evaluación, etcétera; y del entrenamiento inicial, que cuesta mucho tiempo cuando se contrata a los aprendices después de la formación.
Además, una buena formación por parte de la empresa crea un vínculo fuerte, de manera que, al finalizar el aprendizaje, los jóvenes se sienten parte de la empresa y normalmente desean ser contratados. Esto no solamente tiene un efecto positivo sobre la motivación laboral como futuros empleados, sino también aumenta la lealtad frente a la empresa. A menudo se mantienen por largo tiempo en la empresa, con lo cual se reduce la fluctuación de personal. Esto, a su vez, tiene efectos positivos sobre la productividad.
Por otra parte, el bajo desarrollo demográfico en Alemania aumenta el peligro de una escasez creciente de técnicos calificados. Por lo mismo, los beneficios del sistema de formación dual son cada vez mayores para las empresas y, consecuentemente, también aumenta su disposición a ofrecer suficientes puestos de formación.
El sistema dual le facilita al joven una transición armónica entre el colegio y la vida profesional. Ya que los oficios están en consonancia con los requerimientos de las empresas, se asegura que la cualificación de los egresados encontrará demanda en el mercado laboral. Los certificados de notas del colegio dan cuenta fundamentalmente de los conocimientos teóricos de los egresados. Pero por lo general los jóvenes no tienen cómo comprobar su capacidad de insertarse en la jerarquía de una empresa, de trabajar en equipo y de implementar los conocimientos teóricos en la práctica. Por eso, las empresas a menudo prefieren candidatos con experiencia laboral, cuya idoneidad pueden evaluar mejor sobre la base de cartas de recomendación existentes.
La formación dual puede eliminar y/o por lo menos reducir esta valla en la búsqueda de trabajo por primera vez. Los egresados disponen de una amplia experiencia práctica ganada durante la formación, que se documenta en certificados de trabajo. Además, se establece un contacto estrecho entre los estudiantes y el sector privado a través de la parte práctica del aprendizaje. Por esta vía, se alivia el tránsito entre la formación técnica y el ingreso al mercado laboral: de hecho, alrededor de dos tercios de los aprendices se integran a trabajar directamente en su empresa de formación.
Durante las crisis económicas, los jóvenes se ven especialmente afectados en materia de desempleo. Las empresas que deben despedir personal, prescinden en primera instancia de los trabajadores con menor antigüedad. Al mismo tiempo, dejan de contratar personal nuevo. La formación dual puede mitigar ese riesgo. La amplia protección contra despidos que defiende a los aprendices tras el periodo de prueba impide que el desempleo juvenil aumente inmediatamente en períodos de crisis, y que se desarrolle una “generación sin título”.
En 2018, Alemania tuvo la tasa de desempleo juvenil más baja de toda Europa, de solamente 7.1%, comparada con el 21.2% promedio en Estados Unidos. Especialmente en el caso de los jóvenes, el desempleo tiene fuertes consecuencias en el desarrollo de su carrera laboral y, por ende, suele acarrear altos costos derivados. Estos costos se pueden reducir a través del sistema de formación dual, y por eso constituye un sistema rentable para la sociedad en su conjunto. Hasta este momento, bastante en qué pensar para nuestro país. (Continuará…)






