“Casi el paraíso”, la novela cumbre de Luis Spota

• Boxeador, periodista, guionista de cine y novelista, Spota entendió como pocos las entrañas del poder y la psicología del “mexicano de a pie”
🖋 Verónica Bracho Alburquerque
De niña veía en la casa varios libros de Luis Spota. Los veía en la cabecera de la cama de mi papá. Eran libros gruesos, con muchas hojas y letras chicas. Yo tendría unos nueve años y pensaba que leer un libro de esos me llevaría mucho tiempo y los veía como decoración del dormitorio de mis padres.
Años después leí un libro de él, “Murieron a mitad de río”, una novela que tuvo mucho éxito por su realismo sobre los braceros en Estados Unidos, de los primeros escritos de ese tema.
Luis Spota no fue solo un escritor; fue una fuerza de la naturaleza en la cultura mexicana del siglo XX. Boxeador, periodista, guionista de cine y novelista, Spota entendió como pocos las entrañas del poder y la psicología del “mexicano de a pie”.
Nació en julio de 1925 y murió muy joven en enero de 1985. Nació en la CDMX, fue hijo de un inmigrate italiano y una madre mexicana. Solo terminó la educación primaria por los problemas económicos que tenía su familia.
A los 14 años abandonó su casa y trabajó de repartidor, mesero, marinero, y todas esas vivencias le ayudarían más tarde para escribir sus novelas sobre la pobreza y la migración.
A los 20 años entró a trabajar en la revista Hoy y se hizo famoso por sus entrevistas audaces y por conseguir exclusivas. Posteriormente ganó el Premio Nacional de Periodismo y se involucró en el mundo del boxeo.
A los 31 años publicó una de sus novelas cumbre, “Casi el paraíso”, que atrapa al lector desde el inicio. Retrata el malinchismo de la alta sociedad mexicana y fue recientemente llevada al cine en una producción excelente con artistas nacionales.
Spota escribió más de 30 libros, y de ser un joven sin estudios se convirtió en un famoso escritor; incluso llegó a ser asesor de presidentes. Desafortunadamente murió muy joven, a los 59 años de edad, a causa de un cáncer de páncreas.

En pláticas que tenía con el padre de mi hijo, recordó que cuando se enteró de la noticia de la muerte de Luis Spota se encerró en su cuarto a llorar. Era un escritor muy querido y admirado. Fue una de las voces más influyentes del siglo XX mexicano.
Mientras los círculos literarios de su época lo minimizaban por no ser formal, lo llamaban el “escritor comercial”, el tiempo ha puesto a Luis Spota en su lugar. Hoy se le reconoce como un sociólogo literario.
Sus libros no son solo historias; son documentos históricos que explican la corrupción, el ascenso de la clase media y las aspiraciones de un México que intentaba ser moderno. Él mismo decía: “Escribo para que me entiendan, no para que me estudien”.
Lean a Luis Spota; les aseguro que les gustará mucho.



