Cuaresma, Triduo Pascual y vacaciones

• Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua son las cuatro celebraciones principales, a las que se añaden los tiempos ordinarios y destacadamente el Triduo Pascual, un lapso breve que se refiere a los momentos culminantes de la vida terrenal de Jesús
🖋 Alfredo Arnold Morales *
Los tiempos litúrgicos que a lo largo de año celebra el cristianismo, se refieren a la historia de la salvación realizada por Jesucristo durante los 33 años que pasó en la Tierra.
Adviento, Navidad, Cuaresma y Pascua son las cuatro celebraciones principales, a las que se añaden los tiempos ordinarios y destacadamente el Triduo Pascual, un lapso breve que se refiere a los momentos culminantes de la vida terrenal de Jesús: la agonía en el huerto de los Olivos, el proceso de su crucifixión y muerte, y finalmente su gloriosa resurrección.
Los tiempos litúrgicos se fueron definiendo a medida que la Iglesia se iba desarrollando. Para nosotros, a dos mil años de distancia, es fácil comprender su significado, pero seguramente no lo fue para aquellos primeros seguidores de Cristo, sobre todo para quienes lo conocieron únicamente por el testimonio de los apóstoles.
Los cuatro concilios se llevaron a cabo en Nicea, Constantinopla, Éfeso y Calcedonia, en los siglos IV y V de nuestra era. En ellos se fue unificando la doctrina cristiana con base al testimonio transmitido oralmente y por escrito de los Apóstoles y San Pablo.
Fue precisamente en el concilio de Nicea (año 325) donde se estableció la Cuaresma. Tiempo después se reglamentó el ayuno cuaresmal de 40 días, y al cabo de los años se fueron añadiendo otras prácticas y modulando algunas de ellas; por ejemplo, la abstinencia se convirtió en una regla sólo para los viernes, y actualmente la Iglesia puede permitir, a través de los obispos, la sustitución de esta norma por otras prácticas, especialmente obras de caridad.
Algunas regiones se distinguen actualmente por sus ritos cuaresmales. La procesión de la Dolorosa en Sevilla, la toma de ceniza al iniciar la Cuaresma, la representación del Vía Crucis, la visita a los siete templos y los retiros espirituales, son algunas expresiones de esta conmemoración, sobre todo en México, España, Italia y Filipinas. El folclor popular también tiene cabida, como las famosas empanadas en Guadalajara.
Qué difícil resulta separar las celebraciones religiosas de las vacaciones, pero, en cualquier caso, los católicos debemos celebrar adecuadamente. Hay que buscar la forma de adaptarnos a la situación y lugar en donde estemos. Quizá basten unos minutos de oración y recogimiento el Viernes Santo si las circunstancias personales no alcanzan para más. Y la misa de Resurrección, que es la principal celebración religiosa del año.






