Sociedad

Hidalgo cuenta con 30 Centros de Atención Múltiple en 16 zonas escolares

Niños, adolescentes y jóvenes con síndrome de Down y otras discapacidades son atendidos por el área de Educación Especial de la SEPH


🖋 Redacción – PACHUCA

El área de Educación Especial de la SEPH ofrece atención a niños, adolescentes y jóvenes con síndrome de Down y otras discapacidades mediante una red de 30 Centros de Atención Múltiple (CAM), distribuidos en 16 zonas escolares.

Este modelo educativo, desarrollado en coordinación con autoridades municipales, no solo acompaña a los estudiantes, sino también a sus familias, fortaleciendo su proceso formativo desde una visión integral.

Al respecto, la psicóloga Elsie Lugo Moctezuma, asesora técnica pedagógica de Educación Especial, destacó que una de las discapacidades más frecuentes atendidas es la intelectual, dentro de la cual se encuentran las personas con síndrome de Down.

“Las oportunidades están en recibir un servicio escolarizado, recibir su educación formal en los CAM. Ahí desarrollan diferentes habilidades, destrezas, aprendizajes, porque son seres que tienen talentos y capacidades importantes”, subrayó.

Para las personas con síndrome de Down, permanecer en un entorno educativo como los CAM representa mucho más que el acceso a contenidos académicos. Significa ejercer un derecho fundamental en condiciones de igualdad, a través de un modelo que adapta la enseñanza a sus necesidades y ritmos de aprendizaje.

En estos espacios, además de adquirir conocimientos básicos, los estudiantes fortalecen habilidades esenciales para la vida, como la comunicación, la autonomía personal, la toma de decisiones y el desarrollo socioemocional. Estas capacidades son clave para su integración social y laboral, así como para el fortalecimiento de su autoestima y sentido de pertenencia.

En el marco del Día Mundial del Síndrome de Down, el gobierno estatal refrendó su compromiso con la educación inclusiva y de calidad, impulsando acciones que permitan ampliar las oportunidades para este sector de la población.

Uno de los pilares de este modelo es el Programa de Formación para el Trabajo y la Vida Adulta, donde los estudiantes participan en talleres productivos como cocina, lavandería o autolavado, y desarrollan habilidades que facilitan su incorporación al ámbito laboral o al autoempleo.

“La formación no es únicamente a nivel básico; se les prepara para resolver situaciones de la vida cotidiana y avanzar hacia una vida más independiente”, explicó la especialista.

No obstante, el principal reto continúa siendo la insuficiencia de personal especializado frente a la creciente demanda, lo que plantea la necesidad de fortalecer la plantilla docente y los equipos interdisciplinarios para ampliar la cobertura y calidad del servicio.

A la par, la inclusión requiere del compromiso de toda la sociedad. Persisten conductas discriminatorias derivadas del desconocimiento, por lo que es fundamental fomentar una cultura de respeto a la diversidad, donde familias, comunidades y vecinos participen activamente en la construcción de entornos más incluyentes.

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