Los niños 2025: educando para los empleos que aún no existen (parte 2)

“No hay peor pérdida de tiempo, que hacer extraordinariamente bien algo que no debía haberse hecho nunca”: Peter Ferdinand Drucker (austriaco, “El Padre de la Administración Estratégica”)
🖋 David Moisés Terán Pérez
Buenos días estimadas(os) lectoras(es) de esta columna invitada, les deseo que tengan un extraordinario día. Saludos cordiales. Hoy continuaremos desarrollando contenido para la saga titulada “Los niños 2025: educando para los empleos que aún no existen”, a través de establecer los siguientes subtemas: “De la carrera única al aprendizaje permanente: educación como proceso de vida”, “Qué implica todo esto para un niño nacido en 2025 (horizonte 2050)”, “Riesgos: brechas de habilidades, desigualdad, exclusión digital” y “Oportunidades: nuevos sectores, trabajo remoto, economías creativas y verdes”.
INTRODUCCIÓN
La idea central es que los niños que nacen en el año 2025 vivirán varias “carreras” y roles laborales a lo largo de toda su vida, por lo que educarlos para empleos que aún no existen implica cambiar de un modelo de carrera único a uno de aprendizaje permanente, capaz de responder a riesgos (brechas de habilidades, desigualdad, exclusión digital) y aprovechar nuevas oportunidades (sectores verdes, economías creativas, trabajo remoto). Este cambio ya se está acelerando por la automatización, la inteligencia artificial (IA), la transición verde y la digitalización global del trabajo (WEF, 2025).
DE LA CARRERA ÚNICA AL APRENDIZAJE PERMANENTE
Durante buena parte del siglo XX, el modelo dominante era lineal: estudiar una carrera, conseguir un empleo estable y jubilarse en la misma profesión. Hoy, los informes sobre futuro del trabajo muestran que muchos empleos se transformarán o desaparecerán, mientras surgen nuevos roles vinculados a datos, IA, sostenibilidad y diseño de experiencias, por lo que las personas deberán actualizar sus competencias varias veces en la vida. Esto obliga a pasar de “educarse para un título” a “educarse para aprender toda la vida”, combinando formación inicial, reskilling (recapacitación o recualificación: Aprender habilidades nuevas para desempeñar un rol distinto), y upskilling (perfeccionamiento: Mejorar y ampliar las competencias que ya se tienen dentro del mismo puesto de trabajo, o área laboral) continuo (Stemgenic, 2025).
El aprendizaje permanente implica tres capas: Habilidades fundamentales (lectura, matemáticas, pensamiento crítico), habilidades transferibles (comunicación, colaboración, creatividad, resolución de problemas) y habilidades técnicas que se renuevan con la tecnología y el contexto productivo. Organismos como la OCDE y la UNESCO destacan que las políticas educativas deben ofrecer trayectorias flexibles, proporcionar micro-credenciales, establecer la formación dual y proponer opciones de actualización modular para todas las edades, no solamente para los jóvenes universitarios (OECD, 2025a).
EDUCACIÓN COMO PROCESO DE VIDA
La educación deja de ser una etapa cerrada (infancia–juventud) y se vuelve una infraestructura permanente de la sociedad, disponible en distintos formatos y momentos vitales. Se habla de ecosistemas de aprendizaje en donde conviven escuelas, plataformas digitales, universidades, empresas, bibliotecas y espacios comunitarios; todos ofreciendo oportunidades de aprender, desaprender y reaprender a lo largo del ciclo de vida (OECD, 2025b).
En este contexto, la escuela básica ya no puede limitarse a transmitir contenidos fijos, sino que debe formar la capacidad de seguir aprendiendo: Metacognición, gestión del tiempo, autonomía, curiosidad, alfabetización digital y mediática. Al mismo tiempo, los sistemas deben asegurar que los adultos puedan volver a estudiar en formatos compatibles con el trabajo y la familia (cursos cortos, en línea, híbridos, vales de formación), con especial atención a poblaciones vulnerables que corren más riesgo de quedar fuera de los nuevos mercados laborales (le wagon, 2025).
QUÉ IMPLICA PARA UN NIÑO NACIDO EN 2025 (HORIZONTE 2050)
Un niño que nace en este año 2025 tendrá aproximadamente 25 años en 2050; es decir, estará entrando o consolidándose en el mercado laboral adulto precisamente cuando culmine la actual ola de automatización, de transición verde y de digitalización plena. Proyecciones recientes indican que una proporción importante de las tareas actuales será automatizable, al mismo tiempo que crecerá la demanda de perfiles con manejo de la inteligencia artificial (IA), análisis de datos, competencias verdes y resolución creativa de problemas complejos (OCDE, 2025a).
Para ese niño, “tener una profesión” significará probablemente combinar varios roles: Freelance remoto, proyectos en plataformas globales, emprendimientos propios y reentrenamientos periódicos en nuevos nichos. Además, el trabajo se mezclará con el aprendizaje continuo en formatos híbridos: Bootcamps (cursos intensivos de formación), certificaciones en línea, comunidades de práctica y experiencias de aprendizaje en el mismo lugar de trabajo, mediadas por datos y algoritmos de personalización (Stemgenic, 2025).
HABILIDADES NÚCLEO QUE DEBERÁN DESARROLLARSE
De cara a 2050, hay cuatro grupos de habilidades especialmente estratégicas para quienes nacen en este año 2025:
- Competencias cognitivas avanzadas: El desarrollo del pensamiento crítico, del razonamiento analítico, de la solución de problemas complejos, de la capacidad de aprender nuevos lenguajes (humanos y de programación), y de interpretar los datos (le wagon, 2025).
- Competencias socioemocionales: La colaboración intercultural, la comunicación empática, el liderazgo distribuido, la resiliencia, el manejo de la incertidumbre y de la ambigüedad (OCDE, 2025b).
- Competencias digitales y de la inteligencia artificial (IA): La alfabetización digital básica desde la infancia, programación creativa, comprensión de cómo funcionan los algoritmos y uso responsable de la inteligencia artificial (IA), y los datos (Stemgenic, 2025).
- Competencias verdes y éticas: La comprensión de la sostenibilidad, de la economía circular, del impacto ambiental, y de la dimensión ética del uso de la tecnología en la sociedad (Science Direct, 2025).
La tarea educativa será diseñar experiencias desde preescolar que, en lugar de entrenar solamente para memorizar, activen estas capacidades: Proponer y desarrollar proyectos de indagación, de resolución de retos abiertos, de trabajo con datos reales, de reflexión ética sobre la tecnología y el medio ambiente; así como la colaboración con otros contextos culturales (OECD, 2025a).
RIESGOS: BRECHAS DE HABILIDADES Y DESAJUSTE FORMATIVO
Uno de los riesgos más visibles es la brecha de habilidades entre lo que enseñan hoy muchas escuelas, y lo que exigirá el mercado de trabajo en el año 2050. Informes recientes sobre el futuro del empleo muestran que una parte importante de los trabajadores corre el riesgo de quedar desplazada si no se actualiza en el uso de las competencias digitales, de la inteligencia artificial (IA) y sobre el manejo de las tecnologías verdes; mientras que muchas empresas ya reportan dificultades para cubrir vacantes en las áreas emergentes (OECD, 2025b).
Para la generación nacida en este año 2025, esto se traduce en el peligro de cursar trayectorias educativas que no se conectan con oportunidades reales: Titulaciones que pierden valor, contenidos desactualizados y ausencia de prácticas en entornos tecnológicos avanzados. También puede generarse un “desajuste” entre exceso de profesionales en ocupaciones declinantes y escasez en áreas de crecimiento, lo que profundiza la sensación de inseguridad laboral y, por ende, se frustran las expectativas de la movilidad social (OECD, 2025a).
RIESGOS: DESIGUALDAD ECONÓMICA Y SOCIAL
Las transiciones tecnológicas tienden a beneficiar primero a quienes ya tienen capital educativo y cultural, lo que puede aumentar la desigualdad si no se diseñan políticas correctoras. Estudios recientes vinculan la innovación tecnológica con los incrementos en la desigualdad de ingresos cuando los beneficios de la productividad no se redistribuyen, y cuando el acceso a la formación avanzada se concentra en grupos privilegiados (Comunicación en Humanidades y en Ciencias Sociales, 2024).
En educación, esto se ve en la concentración de recursos digitales, de docentes capacitados, y de infraestructura avanzada en escuelas urbanas de alto ingreso; mientras que en las zonas rurales y en las comunidades marginadas siguen operando con equipamiento limitado. Para un niño nacido en este año 2025 en un contexto vulnerable, el riesgo es vivir una doble desventaja: Menos acceso a las tecnologías, y menos tiempo de acompañamiento adulto por situaciones de precariedad laboral, lo que reduce sus oportunidades de preparación para los nuevos empleos (NGO Feed Blog, 2025).
RIESGOS: EXCLUSIÓN DIGITAL Y TRABAJO REMOTO DESIGUAL
La expansión de la educación en línea y el trabajo remoto, han creado nuevas formas de exclusión: No basta con tener “algún” acceso a la Internet, se requiere conectividad estable, dispositivos adecuados y habilidades para usarlos productivamente. Los informes sobre la brecha digital en la educación, muestran que la falta de dispositivos, la carencia de conexiones eficientes, y una muy baja alfabetización digital en las familias —y en ciertos docentes—, reducen significativamente los logros de aprendizaje en las modalidades a distancia (Premier Science, 2024).
En el mundo del trabajo, la brecha digital también determina quién puede acceder a empleos remotos de alta productividad, y quién se queda limitado a trabajos presenciales mal remunerados. Las investigaciones sobre la relación entre trabajo el remoto y la desigualdad, revelan que los trabajadores con alta cualificación digital obtienen más flexibilidad y mejores ingresos; mientras que quienes no tienen estas competencias, quedan excluidos de estas oportunidades, y más expuestos a las tareas automatizables (HBS, 2025).
OPORTUNIDADES: NUEVOS SECTORES ECONÓMICOS
La misma transformación que elimina y que transforma los empleos, también crea sectores nuevos en los que los niños de este año 2025 podrán participar si reciben la preparación adecuada. Entre ellos destacan (WEF, 2025):
- La economía de datos y la inteligencia artificial (IA): La ciencia de datos, la ingeniería de la inteligencia artificial (IA), el diseño de experiencias inteligentes, el mantenimiento de los sistemas automatizados, la ética y la gobernanza algorítmica (le wagon, 2025).
- La economía verde y de transición energética: Las energías renovables, la eficiencia energética, la movilidad eléctrica, la gestión de los residuos, la agricultura regenerativa, y las ciudades inteligentes sostenibles (Science Direct, 2025).
- Los servicios basados en el uso de plataformas para la salud y el cuidado personal: La salud digital, el bienestar mental, los cuidados a la vejez, la educación personalizada, la mentoría, y el acompañamiento en línea (OECD, 2025a).
La clave educativa es conectar desde temprano los proyectos escolares con desafíos reales de estos sectores: Prototipos de soluciones ambientales, el análisis de datos locales, las experiencias de emprendimiento social, hackatones escolares, y alianzas con empresas de tecnología y de sostenibilidad (OECD, 2025b).
OPORTUNIDADES: TRABAJO REMOTO Y TALENTO GLOBAL
El trabajo remoto, consolidado tras la pandemia y extendido en muchas industrias digitales y de servicios avanzados, amplía el mercado laboral de las personas, que ya no se limita a su ciudad o a su país. Informes recientes muestran que los modelos híbridos y remotos se consolidan en sectores como: La tecnología, las finanzas, los servicios profesionales y las economías creativas, impulsando inversiones en colaboración virtual y en ciberseguridad (HBS, 2025).
Para un niño nacido en el año 2025, esto significa la posibilidad de trabajar para organizaciones internacionales sin emigrar esencialmente, siempre que cuente con: El dominio de diversos idiomas, las habilidades digitales avanzadas, la capacidad de autogestión y las competencias interculturales. De cara al año 2050, la escuela debería incorporar experiencias de colaboración remota (proyectos con estudiantes de otros países, uso de herramientas colaborativas, presentaciones en línea), como parte habitual del currículo, no como actividades puntuales (OECD, 2025b).
OPORTUNIDADES: LAS ECONOMÍAS CREATIVAS Y LAS ECONOMÍAS VERDES
Las economías creativas (contenidos digitales, diseño, videojuegos, música, artes visuales, experiencias inmersivas), y las economías verdes (empresas con foco en la sostenibilidad, en las energías limpias y en las soluciones de impacto ambiental), se perfilan como motores de empleo juvenil. La convergencia entre creatividad y tecnología (la realidad aumentada, los metaversos educativos, el contar historias (storytelling) de manera interactiva, el diseño de servicios sostenibles), abre espacio a perfiles donde el componente humano —la empatía, la sensibilidad estética, la ética—, es insustituible por la automatización (Science Direct, 2025).
En términos educativos, esto implica valorar tanto las STEM (Ciencias, Tecnologías, Ingenierías y Matemáticas), como las artes, las humanidades y el pensamiento crítico; integrando proyectos STEAM que conectan tecnología, creatividad y propósito social. Además, los programas que vinculan la alfabetización ambiental con los proyectos concretos en la comunidad (huertos urbanos, energía solar escolar, reciclaje inteligente), ayudan a visualizar las oportunidades laborales verdes desde edades tempranas (OECD, 2025a).
ESTUDIOS DE CASO ACTUALES Y LECCIONES EDUCATIVAS
Varios estudios y programas recientes ofrecen pistas prácticas sobre cómo educar hoy para esos empleos futuros:
- Plataformas globales de habilidades futuras: Iniciativas como las plataformas digitales de competencias para jóvenes impulsadas por organismos internacionales, buscan reducir la brecha entre la formación y el mercado, ofreciendo módulos gratuitos en habilidades digitales, en emprendimiento y en sostenibilidad. Para un niño del año 2025, estos recursos pueden formar parte de su itinerario desde la Secundaria, articulados por la escuela y las familias (UNESCO, 2025).
- Programas de inclusión digital en comunidades vulnerables: Proyectos de las organizaciones no gubernamentales (ONG), que crean hubs de aprendizaje digital en zonas rurales, con acceso a dispositivos, conectividad y tutorías, han mostrado mejoras en la participación escolar y en la transición a estudios superiores. Estos casos prueban que la exclusión digital no es inevitable si se combinan infraestructura, capacitación y acompañamiento socioemocional (UNDP, 2024).
- Iniciativas de educación para trabajos verdes y creativos: Experiencias en los países de la OCDE, incorporan módulos sobre economía circular, emprendimiento verde y producción multimedia en currículos de educación secundaria y en formación técnica, con prácticas en empresas locales o proyectos comunitarios de impacto ambiental. Los resultados señalan mayores tasas de empleabilidad juvenil y creación de microemprendimientos sostenibles (OECD, 2025c).
Estos casos sugieren tres lecciones clave: Vincular el currículo con problemas reales de la comunidad, ofrecer vías flexibles de aprendizaje con apoyo digital, y garantizar que la inclusión y la equidad sean principios rectores, no añadidos posteriores (OECD, 2025b).
CERRAR BRECHAS Y APROVECHAR OPORTUNIDADES PARA “LOS NIÑOS 2025”
Educar a los niños nacidos en este año 2025 para empleos que aún no existen, exige rediseñar sistemas completos: Desarrollar políticas de aprendizaje permanente, financiamiento para reskilling (recapacitación o recualificación: Aprender habilidades nuevas para desempeñar un rol distinto), establecer una infraestructura digital equitativa y diseñar currículos centrados en competencias transferibles, digitales y verdes. También se requieren alianzas activas entre escuelas, gobiernos, empresas y sociedad civil, para convertir los riesgos de desigualdad y de exclusión digital, en oportunidades de innovación inclusiva, en donde cada niño tenga acceso real a las habilidades del futuro, sin importar su origen (NGO Feed Bolg, 2025).
En definitiva, la pregunta clave no es solamente qué empleos existirán en el año 2050, sino qué tipo de personas se están formando hoy: Curiosas, resilientes, capaces de aprender de manera continua y de usar la tecnología para construir sociedades más justas, creativas y sostenibles. Esa es la verdadera promesa educativa detrás de: “Los niños 2025: Educando para los empleos que aún no existen” (le wagon, 2025).
Hasta aquí con esta segunda entrega de este tema. La próxima semana continuaremos con la tercera entrega, que tratará los siguientes subtemas: “El pensamiento crítico y el análisis de la información”, “La creatividad y la innovación (resolver problemas nuevos, diseño de soluciones)”, “La comunicación avanzada (oral, escrita, digital, intercultural)”, “La colaboración, el trabajo en red, también a distancia”, dentro del tema: “Las habilidades clave para los años 2030-2050”. Reciban un saludo desde la Bahía de Banderas (Puerto Vallarta y la Riviera Nayarit). (Continuará…)
Referencias:
Comunicación en Humanidades y en Ciencias Sociales. (2024). Reducir la brecha digital: El impacto de la innovación tecnológico en la desigualdad de ingresos y de las interacciones humanas. Recuperado de: https://www.nature.com/articles/s41599-024-03307-8 (Consultado en diciembre del 2025).
Harvard Business School. (2025). Lo que aprendimos en tres gráficos: Brecha digital y trabajo remoto. Recuperado de: https://www.library.hbs.edu/working-knowledge/what-we-learned-in-three-charts-digital-divide-and-remote-work (Consultado en diciembre del 2025).
Le wagon. (2025). Habilidades esenciales para el futuro del trabajo: Perspectivas del Informe sobre el Futuro del Empleo 2025. Recuperado de: https://blog.lewagon.com/news/insights-from-the-future-of-jobs-report-2025/ (Consultado en diciembre del 2025).
NGO Feed Blog. (2025). Mapeo de la desigualdad digital en el acceso a la educación remota: conocer los desafíos, el papel de las ONG y el gobierno, etcétera. Recuperado de: https://ngofeed.com/blog/digital-inequality-in-remote-education/ (Consultado en diciembre del 2025).
OECD. (2025a). Trends shaping education 2025. Recuperado de: https://www.oecd.org/content/dam/oecd/en/publications/reports/2025/01/trends-shaping-education-2025_3069cbd2/ee6587fd-en.pdf (Consultado en diciembre del 2025).
OECD. (2025b). Perspectivas de la política educativa 2025. Recuperado de: https://www.oecd.org/en/publications/education-policy-outlook-2025_c3f402ba-en.html (Consultado en diciembre del 2025).
OECD. (2025c). Education at a glance 2025: OECD indicators. Recuperado de: https://www.oecd.org/content/dam/oecd/en/publications/reports/2025/09/education-at-a-glance-2025_c58fc9ae/1c0d9c79-en.pdf (Consultado en diciembre del 2025).
Premier Science. (2024).Navigating the digital divide: A global perspective. Recuperado de: https://premierscience.com/wp-content/uploads/2024/11/pjcs-24-356-.pdf (Consultado en diciembre del 2025).
Science Direct. (2025). Inclusión digital para un futuro sostenible: Catalizando el crecimiento económico verde. Recuperado de: https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S266618882500601X (Consultado en diciembre del 2025).
Stemgenic. (2025). Forum. Recuperado de: https://stemgenicglobal.com/future-of-jobs-report-2025/ (Consultado en diciembre del 2025).
UNDP. (2024). From access to empowerment: Digital inclusion in a dynamic world. Recuperado de: https://www.undp.org/sites/g/files/zskgke326/files/2024-05/undp_digital_inclusion_in_a_dynamic_world.pdf (Consultado en diciembre del 2025).
UNESCO. (2025). La UNESCO lanza la plataforma: “Habilidades para el Futuro”, para empoderar a los jóvenes de todo el mundo. Recuperado de: https://www.unesco.org/en/articles/unesco-launches-skills-future-platform-empower-youth-worldwide (Consultado en diciembre del 2025).
WEF. (2025). Informe sobre el futuro del empleo 2025. Recuperado de: https://www.weforum.org/publications/the-future-of-jobs-report-2025/ (Consultado en diciembre del 2025).






