Columna invitada

Los niños 2025: educando para los empleos que aún no existen (parte 12)

“No hay peor pérdida de tiempo, que hacer extraordinariamente bien algo que no debía haberse hecho nunca”: Peter Ferdinand Drucker (austriaco, “El Padre de la Administración Estratégica”)


🖋 David Moisés Terán Pérez

Hoy continuaremos desarrollando contenido para la saga “Los niños 2025: educando para los empleos que aún no existen”, a través de establecer los siguientes subtemas: “Del ¿qué quieres ser? a ¿qué problemas quieres ayudar a resolver?”, “La orientación vocacional continua y flexible, no solamente al final de la escuela”, “Los portafolios de proyectos y la evidencia como currículum vivo” y “Hacer visibles las profesiones emergentes: tecnología, salud, educación, sostenibilidad, creatividad, etcétera”, dentro del tema: “Acompañar trayectorias diversas y cambiantes”.

Introducción

Acompañar trayectorias diversas y cambiantes implica cambiar el tipo de conversación que tenemos con los niños sobre su futuro, las herramientas con las que documentan lo que saben hacer, y la manera en que les mostramos el mapa de las profesiones que se está transformando.

  1.  Del “¿Qué quieres ser?” al “¿Qué problemas quieres ayudar a resolver?”

Durante décadas, la orientación escolar se ha centrado en la pregunta: “¿Qué quieres ser de grande?”, que invita a elegir un puesto fijo (Médico(a), Ingeniero(a), Maestro(a), Programador(a), Arquitecto(a) etcétera), como si fuera una identidad para toda la vida. Hoy, con carreras más flexibles y cambiantes, resulta más potente preguntar: “¿Qué tipo de problemas quieres ayudar a resolver?”, porque conecta la motivación del niño con desafíos reales del mundo (la salud, el medio ambiente, la tecnología, la justicia social, la innovación, la creatividad, etcétera). Esta segunda pregunta desplaza la atención del título al impacto: Del “nombre del empleo”, al “para qué de ese empleo”. Por ejemplo, un niño que dice: “Quiero ser youtuber” puede estar expresando, en realidad, que quiere contar historias, educar, y/o entretener, lo que abre la puerta a profesiones en comunicación digital, en diseño, en educación, o en marketing social. Al preguntar por problemas (“¿qué te gustaría mejorar en tu comunidad?”), el docente ayuda al estudiante a descubrir intereses más profundos: Algunos se orientan a la protección del planeta, otros a reducir la pobreza, otros a aliviar el sufrimiento de las personas, otros a crear nuevas tecnologías; y así sucesivamente (University of Melbourne, Melbourne Graduate School of Education, 2018). Ejemplos de cambio de pregunta:

  • De “quiero ser Médico(a)”, a “quiero ayudar a que menos personas sufran por enfermedades que se pueden prevenir”, lo que abre caminos en la Medicina, en la Salud Pública, en la Nutrición, en la Ciencia de Datos para la Salud, y/o en el Diseño de Aplicaciones para el Bienestar de las personas.
  • De “quiero ser Ingeniero(a)”, a “quiero diseñar cosas que consuman menos energía y contaminen menos”, orientando hacia la Ingeniería Ambiental, las Energías Renovables, la Arquitectura sostenible, o el Diseño de Productos Circulares.
  • De “quiero ser Maestro(a)”, a “quiero ayudar a que otros aprendan cosas difíciles de manera entretenida”, que conecta con la Docencia, con el Diseño Instruccional, con el Desarrollo de Videojuegos Educativos, y/o con la Creación de Contenidos para plataformas en línea.

Este cambio de enfoque es consistente con las tendencias internacionales en la educación vocacional, que recomiendan ayudar a los estudiantes a conocerse a sí mismos, a entender los cambios del mercado laboral, y a desarrollar una identidad profesional flexible basada en sus intereses, en sus valores, y en sus competencias transferibles.

Caso breve: Proyecto “Problemas del Barrio”: En algunas iniciativas de aprendizaje basado en proyectos en educación básica, se propone a los estudiantes, a que identifiquen un problema cercano (basura en el parque, animales en situación de calle, falta de áreas verdes, adultos mayores solos, falta de agua potable), y que propongan, desarrollen, y diseñen una solución concreta. Los niños entrevistan a vecinos, investigan las causas de la problemática elegida, elaboran propuestas y las presentan a la comunidad, conectando así su aprendizaje con problemas reales que quieren ayudar a resolver. Esta experiencia sirve como semilla de orientación vocacional: Los estudiantes descubren si disfrutan más investigando, organizando personas, diseñando afiches, programando prototipos, o hablando en público, lo que a su vez se relaciona con familias de profesiones futuras (World Economic Forum/VHTC, 2025).

  •  Orientación vocacional continua y flexible

Los sistemas educativos más avanzados en la orientación vocacional han dejado atrás la idea de ofrecerla solamente al final de la secundaria, y la plantean como un proceso continuo que comienza incluso en preescolar, y que se extiende a lo largo de toda la escolaridad. Un marco europeo establece que la orientación debe ser “pre-orientación” en Preescolar, “orientación” en Primaria, y “orientación estructurada” en Secundaria, de manera totalmente progresiva, y adaptada a cada edad. En la infancia temprana, la orientación se centra en explorar intereses, en descubrir fortalezas, y en ampliar el repertorio de roles que conocen los niños (no únicamente las profesiones típicas y estereotipadas). En la Primaria, se recomienda que los estudiantes tengan experiencias regulares de contacto con el mundo del trabajo: Visitas, charlas, proyectos con profesionales, actividades de “un día en el trabajo de…”. En Secundaria, la orientación se vuelve más explícita: Un análisis de trayectorias educativas, el autoconocimiento, la exploración de áreas profesionales, y el aprendizaje de habilidades para tomar decisiones informadas (Cedefop, 2018). Elementos clave de una orientación continua:

  • Inicia temprano: A partir de los 5 años, la investigación muestra los beneficios de las actividades relacionadas con el mundo del trabajo, especialmente en los contextos más desfavorecidos.
  • Ocurre a lo largo del currículo: No solamente en una asignatura aislada, sino integrada en las Ciencias, la Lengua, las Matemáticas, las Artes, la Tecnología, y los Proyectos Interdisciplinarios.
  • Enfatiza el aprendizaje de “cómo decidir” más que en “elegir una vez y para siempre”: Desarrollando habilidades de exploración, reflexión y ajuste de planes.
  • Involucra a la comunidad: Las familias, las empresas locales, las organizaciones sociales, y las universidades, colaboran con la escuela para ofrecer experiencias diversas.

Ejemplo: Un Programa Nacional de Orientación (PNO) como sistema: En algunos países europeos, se han establecido regulaciones que obligan a las escuelas a contar con un programa anual de orientación vocacional, que abarque todas las etapas educativas. Estas normas definen objetivos, métodos y formas de implementación, y exigen que cada escuela planifique actividades específicas (talleres, proyectos, visitas, mentorías), y establezca alianzas con actores externos para enriquecer las experiencias de los estudiantes. Esto convierte la orientación en un componente estructural del sistema educativo, no en un servicio opcional, o puntual (OECD, s. F.).

Caso: La orientación vocacional en primaria: Un informe sobre aprendizaje relacionado con la carrera en Primaria, elaborado para una organización educativa del Reino Unido de la Gran Bretaña, documenta que cuando las escuelas incluyen actividades sistemáticas de contacto con el mundo del trabajo, los niños amplían sus aspiraciones, reducen estereotipos de género, y conectan mejor el estudio con sus metas. Algunos ejemplos incluyen semanas temáticas de profesiones, entrevistas a familiares sobre sus empleos, proyectos de investigación sobre “trabajos del futuro”, y encuentros con profesionales que explican cómo usan las Matemáticas, la Lectura, o la Ciencia en su vida laboral (Education and Employers, 2019).

  •  Los portafolios de proyectos: El currículum vivo

Para acompañar las trayectorias cambiantes, los niños necesitan algo más que calificaciones y diplomas: Requieren un portafolios de proyectos que muestre, de “forma viva”, lo que saben hacer, cómo piensan, y qué impacto generan. Un portafolio de aprendizaje, especialmente en formato digital (e-Portfolio), es una colección curada de evidencias: Proyectos, reflexiones, fotografías, videos, productos creativos, certificados y comentarios que documentan el desarrollo de sus habilidades a lo largo del tiempo. Estos portafolios se basan en tres principios: “Collect, Select, Reflect” (Coleccionar, Seleccionar, Reflexionar). A continuación, se explica cada uno de ellos (OECD, s. F.):

  • Coleccionar: Los estudiantes reúnen evidencias de sus aprendizajes dentro y fuera de la escuela.
  • Seleccionar: Eligen las muestras más representativas para mostrar sus fortalezas y, sus intereses.
  • Reflexionar: Escriben o graban lo que aprendieron, lo que harían diferente, y cómo esa experiencia se conecta con sus metas futuras.

Portafolio como “currículum vivo”: A diferencia del currículum tradicional ―estático y centrado en listado de cursos―, el portafolio permite mostrar procesos, creatividad, pensamiento crítico y habilidades socioemocionales. En la educación superior, y en la formación de los adultos, los portafolios se han utilizado durante décadas para reconocer aprendizajes previos, y evaluar las competencias de manera más auténtica, ofreciendo una alternativa significativa a las pruebas estandarizadas. Experiencias universitarias muestran que los portafolios ayudan a los estudiantes a conectar la teoría y la práctica, a construir una voz profesional propia, y a transitar de “estudiante” a “profesional emergente”. Llevado a la educación básica, el portafolio digital de proyectos se convierte en el currículum vivo del niño: Un expediente que crece año con año, y que puede ser compartido con docentes, familias, mentores y, eventualmente, con instituciones de educación media superior o con programas extracurriculares (Grab & colaboradores, 2007).

Ejemplos de evidencias en portafolios infantiles:

  • Producto tecnológico: Prototipos de aplicaciones sencillas, robots educativos programados por el estudiante, simulaciones de ciencia elaboradas en las plataformas digitales.
  • Proyectos de sostenibilidad: Campañas de reducción de residuos en la escuela, diseño de huertos escolares, propuestas de ahorro de agua, con fotos, datos de impacto y reflexiones.
  • Proyectos creativos: Cuentos digitales, podcasts, videos educativos, animaciones, diseño de cómics sobre temas de Ciencia o de Historia.
  • Evidencias socioemocionales: Diarios de reflexión sobre trabajo en equipo, resolución de conflictos, participación en voluntariado o en proyectos comunitarios.

Caso: e-Portafolios como herramienta de transición: Un proyecto europeo orientado a e-Portafolios para jóvenes, destacó que estas herramientas permiten celebrar una amplia gama de habilidades y de intereses, tanto dentro como fuera de la escuela, y que pueden apoyar las transiciones educativas y laborales cuando se utilizan para mostrar competencias a empleadores o a las instituciones educativas. Para que esto funcione, se requiere que docentes y orientadores se formen en el enfoque de los portafolios, y en el uso de las plataformas digitales, de manera que integren esta práctica en el currículo de forma sistemática (Grab & colaboradores, 2007).

  •  Visibilizar profesiones emergentes

Educar para empleos que aún no existen implica familiarizar a los niños con áreas emergentes, no para que memoricen nombres exóticos de profesiones, sino para que comprendan que el mundo del trabajo está en constante creación. Los informes sobre el futuro del empleo coinciden en el crecimiento de sectores como: La inteligencia artificial (IA), la Ciencia de Datos, la Ciberseguridad, la Sostenibilidad Ambiental, la Salud Integral, la Economía Circular, la Educación Digital, y las industrias creativas. Una síntesis de tendencias hacia el año 2030, identifica al menos cinco dominios clave de habilidades emergentes: Las digitales y de la inteligencia artificial (IA), la sostenibilidad, las habilidades humanas, la creatividad, y el diseño, y las capacidades analíticas y estratégicas. Estos dominios no son “asignaturas” aisladas, sino zonas en donde se combinan saberes técnicos con competencias transversales como el pensamiento crítico, la colaboración, la comunicación intercultural, y la adaptabilidad (Infigon Futures, 2025).

  1.  La tecnología y los datos

En el campo tecnológico, se prevé una demanda creciente en los roles relacionados con aprendizaje automático, la alfabetización en los datos, la ética de la inteligencia artificial (IA), y la ciberseguridad. Ejemplos de posibles profesiones (algunas ya existentes, y otras en franca consolidación) incluyen:

  • Diseñadores de mundos de realidad virtual para la educación y el trabajo.
  • Entrenadores de inteligencia artificial (IA), que enseñan a los sistemas a tomar decisiones responsables.
  • Especialistas en la ciberseguridad, y que protegen las infraestructuras críticas, y los datos personales.

En la escuela, estas áreas pueden abordarse a través de actividades como la programación básica, los proyectos de ciencia de datos adaptados a la edad (por ejemplo, analizar datos sencillos sobre hábitos saludables en el aula), y discusiones sobre el uso ético de la tecnología.

  •  La salud y el bienestar

Se anticipa una expansión en profesiones relacionadas con la salud física y mental, la telemedicina, la prevención, y el bienestar integral. Las carreras futuras, pueden incluir analistas de datos de salud, diseñadores de aplicaciones de bienestar, coaches de salud mental, y especialistas en el envejecimiento activo. En la educación básica, se puede sembrar esta curiosidad mediante proyectos sobre hábitos saludables, salud emocional, primeros auxilios psicológicos, y el diseño de campañas de bienestar en la comunidad escolar.

  •  Sostenibilidad y clima

Los “empleos verdes” están creciendo, y se requieren competencias en gestión de las energías renovables, en el diseño ambiental, y en la economía circular. Posibles profesiones incluyen analistas de cambio climático, diseñadores de edificios verdes, especialistas en gestión de residuos, y consultores de sostenibilidad para empresas y gobiernos. Con niños, esto se traduce en proyectos de detección de problemas ambientales locales, diseño de soluciones creativas (como sistemas de recolección de agua de lluvia o las campañas de reutilización), y el análisis de datos sobre el consumo energético, o el consumo de agua en la escuela.

  •  Educación y creatividad

La expansión de la educación en línea, el aprendizaje híbrido, y la personalización educativa abre profesiones emergentes como son: Los diseñadores instruccionales, los arquitectos de experiencias de aprendizaje, los curadores de recursos educativos digitales, y los facilitadores de comunidades de aprendizaje globales. Paralelamente, las industrias creativas se están transformando con el uso de herramientas digitales: Los creadores de contenidos transmedia, diseñadores de UX/UI, narradores digitales y productores de experiencias inmersivas. En la escuela, esto puede reflejarse en proyectos, en donde los estudiantes diseñan cursos breves para otros niños, crean materiales explicativos (videos, podcasts, infografías), y/o desarrollan prototipos de aplicaciones educativas sencillas. La Tabla 1, muestra los diferentes dominios, ejemplos de problemas a resolver; así como las posibles profesiones futuras que las resolverán.

Tabla 1: Dominios, ejemplos de problemas a resolver; así como las posibles profesiones futuras.

Estudios de caso y ejemplos exitosos

Para que esta saga titulada: “Los Niños 2025: Educando para los Empleos que aún no Existen” resulte convincente, es útil mostrar experiencias concretas en donde estas ideas se han puesto en práctica con éxito.

1. Aprendizaje relacionado con la carrera en primaria

Un estudio encargado a una organización que trabaja con escuelas en México, documenta cómo las actividades de aprendizaje relacionadas con la carrera en Primaria, repercuten positivamente en las aspiraciones de los niños, especialmente en contextos de desventaja socioeconómica (Kashefpakdel; Rehill & Hughes, 2019). Las escuelas que participan integran actividades como:

  • Charlas de personas de diferentes profesiones (incluidas profesiones emergentes), que explican qué problemas ayudan a resolver.
  • Proyectos en los que los niños co-diseñan soluciones para retos reales, planteados por empresas u organizaciones comunitarias.
  • Uso de portafolios digitales en donde los estudiantes documentan estas experiencias, reflexionan y comparten su aprendizaje con sus familias y con sus docentes.

El estudio concluye que estas experiencias tempranas ayudan a las(os) estudiantes a entender la conexión entre lo que aprenden en las clases, y el mundo del trabajo, amplían sus horizontes, y reducen estereotipos de género y de origen socioeconómico sobre las carreras.

2. Sistema de orientación vocacional a lo largo de la escolaridad

En algunos sistemas educativos, se ha legislado una aproximación sistémica a la orientación vocacional, que abarca desde Preescolar hasta el final de la Secundaria. La regulación establece que la finalidad principal es apoyar a los estudiantes para que tomen decisiones educativas y profesionales autónomas y responsables, basadas en el conocimiento de sus recursos personales, del sistema educativo y del mercado laboral (OECD, s. F.). Este sistema se organiza en tres niveles:

  • Preescolar: Pre-orientación basada en explorar el mundo de los trabajos, “jugar a distintas profesiones”, y hablar de problemas del entorno.
  • Primaria: Orientación a través de actividades lúdicas, visitas, proyectos y primeras reflexiones sobre intereses y valores.
  • Secundaria: Orientación estructurada, con talleres, asesoría personalizada, portafolios, y actividades de exploración de estudios y de profesiones.

Por lo que, las escuelas deben diseñar un programa anual de orientación, especificando contenidos, métodos, cronograma y responsables, así como entidades colaboradoras (empresas, servicios de empleo, universidades, ONG).

Esto permite que la orientación vocacional se convierta en un hilo conductor que acompaña la trayectoria diversa y cambiante de cada estudiante.

3. El-portafolios en la educación superior, con lecciones para la educación básica

En las universidades en donde se han introducido los e-Portafolios, como parte de la formación docente, se ha observado que los estudiantes usan estas herramientas para documentar su práctica, conectar la teoría con la experiencia, y narrar su transición de estudiantes a profesionales emergentes. El resultado es un portafolio profundamente personal, creativo y reflexivo, que permite evaluar aprendizajes de manera más auténtica, y apoyar el desarrollo de una identidad profesional. Proyectos europeos sobre e-Portafolios juveniles, señalan que, con el acompañamiento adecuado de docentes y de orientadores, estas herramientas ayudan a los jóvenes a tomar control de su desarrollo personal, registrar las habilidades obtenidas de experiencias formales e informales, y presentarlas a las instituciones y/o a los empleadores. Estas prácticas son totalmente adaptables a la educación básica: Los niños pueden empezar con portafolios sencillos y, con los años, transformarlos en un currículum vivo cada vez más complejo (Grab & colaboradores, 2007).

4. Habilidades y trabajos del futuro: Informes globales

Informes recientes sobre el futuro del trabajo hacia el año 2030, resaltan que los cambios tecnológicos, climáticos y demográficos están impulsando nuevos tipos de empleo; mientras que otros desaparecen o se transforman. Estos análisis coinciden en que:

  • Las carreras crecerán con fuerza en salud, en sostenibilidad, en inteligencia artificial (IA), y en educación, entre otros muchos sectores.
  • Se valorará especialmente la creatividad, la resolución de problemas y la innovación, junto con la alfabetización digital, la flexibilidad, la colaboración y, la inteligencia emocional.
  • Las trayectorias profesionales serán cada vez menos lineales, y mucho más, basadas en habilidades, en proyectos, y en capacidad de aprendizaje continuo.

Este contexto refuerza la importancia de educar a los niños no solamente para empleos específicos, sino para ser solucionadores de problemas, aprendices permanentes, y constructores de portafolios de experiencias que puedan mostrar a lo largo de su vida (World Economic Forum/VHTC, 2025).

Conclusiones

El texto muestra que, para acompañar trayectorias diversas y cambiantes, necesitamos desplazar el foco desde “elegir una profesión”, a “aprender a resolver problemas significativos a lo largo de la vida”. Esta idea se concreta al cambiar la pregunta clásica: “¿Qué quieres ser?”, por: “¿Qué problemas quieres ayudar a resolver?”, lo que conecta la vocación infantil con desafíos reales, y abre múltiples caminos posibles en lugar de un único destino fijo.

También queda claro que la orientación vocacional no puede seguir siendo un evento aislado al final de la escolaridad, sino un proceso continuo, intencionado y flexible; que comienza desde los primeros años, y se integra en el currículo mediante proyectos, experiencias con el mundo del trabajo, y espacios de reflexión guiada. Esta orientación permanente desarrolla en los niños la capacidad de conocerse, de explorar opciones, y de tomar decisiones adaptativas en contextos de cambio acelerado (Education and Employers, 2019).

Los portafolios de proyectos aparecen como una pieza estratégica: Funcionan como un “currículum vivo” en donde los estudiantes recopilan, seleccionan y analizan evidencias de lo que saben hacer, dentro y fuera de la escuela. Más que una colección de productos, el portafolio se convierte en una narrativa de aprendizaje que muestra procesos, habilidades transversales e identidad emergente, y que puede acompañar las transiciones educativas y profesionales futuras (Center for Adult and Experiential Learning, 2004).

Visibilizar las profesiones emergentes en tecnología, salud, sostenibilidad, educación y creatividad, no se trata de adivinar empleos concretos, sino de introducir a los niños en grandes dominios de problemas y de oportunidades que se están configurando. Al hacerlo, les ayudamos a entender que el trabajo del futuro será dinámico, interdisciplinario y centrado en competencias como la creatividad, el pensamiento crítico, la colaboración, la alfabetización digital, y el compromiso socioambiental (Education and Employers, s. F.).

En conjunto, el enfoque propuesto invita a los docentes y a las familias, a convertirse en acompañantes de trayectorias, no en simples transmisores de información sobre “oficios y carreras”. Se trata de ofrecer experiencias ricas, continuas y documentadas que permitan a cada niño(a), explorar intereses, construir un portafolio de evidencias, y desarrollar la confianza necesaria para reinventarse varias veces en su vida profesional. Así, “educar para los empleos que aún no existen”, deja de ser un eslogan abstracto, y se vuelve una práctica pedagógica/andragógica concreta, basada en proyectos, orientación continua, y una apertura a un mundo laboral en permanente transformación (Government of Wales, 2023).

Hasta aquí con la duodécima entrega de este tema. La próxima semana continuaremos con la trigésima entrega, y que tratará los siguientes subtemas: “El emprendimiento y el intra-emprendimiento desde las edades tempranas”, “El trabajo remoto, global y colaborativo: qué deben saber los niños desde ahora”, “Tomar decisiones informadas en los contextos de incertidumbre (tolerancia al riesgo)” y “Cómo las escuelas pueden construir redes con empresas, con universidades y sus organizaciones sociales”, dentro del tema “Acompañar trayectorias diversas y cambiantes“. Reciban un saludo desde la Bahía de Banderas (Puerto Vallarta y la Riviera Nayarit).

Referencias

Cedefop. (2018). Systemic approach to vocational/career guidance. European Centre for the Development of Vocational Training. Recuperado de: https://www.cedefop.europa.eu/en/tools/timeline-vet-policies-europe/search/28755 (Consultado en marzo del 2026).

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