Tecnologías de la Información y de las Comunicaciones (TIC): Industria 4.0 (parte 5)

“Los científicos de hoy piensan profundamente, en lugar de claramente. Uno debe estar cuerdo para pensar con claridad; pero uno puede pensar profundamente y estar completamente loco”: Nikola Tesla
David Moisés Terán Pérez *
Estimadas(os) lectoras(es) de esta columna invitada semanal. Esta ocasión veremos aspectos importantes sobre la realidad mexicana ante la Industria 4.0: México ocupa en el Reporte de Competitividad Global 2019-2020 el lugar 62 de 144 países participantes en cuanto a innovación, con un factor de 3.25, en una escala máxima de 7 puntos. Comparativamente con el país mejor calificado, que es Finlandia con un valor de 5.73 puntos (The Global Competitiveness Index, 2015; WEF 2016), puede verse que el país está 2.48 puntos abajo.
Por otro lado, la inversión en el trinomio Investigación, Desarrollo e innovación (I+D+I) como porcentaje del Producto Interno Bruto (PIB) alcanzó en 2014 el 0.56%, y la meta era lograr el 1% en 2018 (cosa que por supuesto, no se logró). Lo que da como resultado, que es el mexicano el porcentaje más bajo entre todos los países que actualmente conforman la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Entonces, ¿qué puede hacer y qué debe hacer México para estar a la vanguardia?:
En primer lugar: acercar al sector productivo, la academia y los centros e institutos de investigación públicos y particulares.
En segundo lugar: mejorar la formación de los estudiantes con base en competencias digitales para el siglo XXI, así como buscar certificar competencias laborales a través de organismos como el Conocer/SEP.
Igual de importante es desarrollar un modelo educativo dual, similar al de Alemania. El modelo dual alemán es un modelo educativo diseñado para estudiantes de alto rendimiento, con un proceso de educación que combina los estudios con una base teórica (aula) y una fase práctica (empresa).
En tercer lugar: enfrentar el reto de impulsar una mayor inversión en ciencia y en tecnología de manera inmediata, ya que tenemos un rezago de aproximadamente 50 años respecto del país más desarrollado tecnológicamente, que es Alemania.
El rol que las Mipymes juegan en la economía mexicana es destacado. Según cifras oficiales del Centro Económico del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (Inegi), las Mipymes en México están generando el 82% del empleo y el 52% del PIB nacional.
El número de microempresas en el país sigue en aumento. De hecho, existen más de cuatro millones de Mipymes en México, según resultados de la Encuesta Nacional sobre Productividad y Competitividad de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (Enaproce) realizada en 2018, y a los censos económicos 2020 del Inegi. De ahí la importancia de focalizar la digitalización industrial en las micros, pequeñas y medianas empresas, que precisan de aliados tecnológicos para maximizar su productividad y su operación.
Estas Mipymes se mantienen al margen del proceso de globalización. Algunas sí exportan al extranjero, pero por lo común son exportaciones con alto riesgo y concentradas básicamente en el mercado estadounidense.
Es importante darse cuenta ya de que estas Mipymes mexicanas son competitivas ante la inminente llegada de la Industria 4.0 al país. Incluso pueden incursionar en los mercados europeo y asiático, pero solamente el 5% de las organizaciones mexicanas conocen y aplican actualmente la Industria 4.0 en sus procesos.
Sabemos que la espina dorsal de la Industria 4.0 es la conectividad y la internet, y hay regiones en México donde el acceso a estos recursos es aún nulo.
Es en este contexto en el que se debe invertir tanto por parte de la iniciativa privada como con recursos públicos del gobierno federal y de los gobiernos estatales. Adicional a la inversión en conectividad, en la internet y tecnología(s), es igualmente perentorio invertir y desarrollar un modelo educativo que desarrolle nuevas licenciaturas, especialidades y certificaciones en las TIC, en lo relacionado con paquetes y programas (software), en la arquitectura de sistemas (hardware), en redes (de computadoras y de comunicaciones), que apoyen las nueve áreas en que se apoya la Industria 4.0 (los robots autónomos, la simulación, la integración horizontal y vertical de los sistemas, la Internet de las Cosas Industrial, la ciberseguridad, la nube, la manufactura aditiva, la realidad aumentada y los almacenes de datos o big data).
Por otra parte, la digitalización provocará cambios fundamentales en el modelo de negocio, los resultados, el talento y el propio ecosistema industrial.
Gracias a la implementación de la Internet Industrial de las Cosas (IIoT), las empresas serán mucho más efectivas, podrán personalizar sus productos y ofrecerán servicios diferentes que incrementarán sus ventas entre 0.5 y 1.5% inicialmente.
Esta digitalización distingue tres elementos fundamentales que conjuntamente alimentarán el cambio que vive la industria: (1) Los productos inteligentes y conectados, (2) Los datos, (3) El análisis matemático.
Esta combinación permitirá a las Mipymes mexicanas obtener información de valor, tomar mejores decisiones e incluso conseguir una visión de su futuro. Actualmente, las analíticas de datos permiten niveles de análisis cognitivo que entienden no sólo los datos no estructurados mediante interpretación e interrelaciones, sino que también permiten generar hipótesis, recomendaciones y aprender de los expertos, así como de cada interacción y de la continua ingesta de datos.
En este sentido, se recomiendan arquitecturas abiertas, transparentes y unificadas, que permitan conocer a fondo el comportamiento de la Mipymes y el uso que hacen de sus activos y, por lo tanto, poder hacer proyecciones, predicciones y pronósticos sustentados en el uso de modelos matemáticos relativamente confiables.
La siguiente semana desarrollaremos la Matriz FODA (Fortalezas, Oportunidades, Debilidades y Amenazas de la Industria 4.0) tanto para México como para el resto del mundo. Se pone muy interesante este tema. (Continuará…)






