Columna invitadaSociedad

¿Conoces tu IQ?

• “Yo solo sé, que no sé nada”: Sócrates


🖋 Verónica Bracho Alburquerque

Siempre llama la atención el conocer nuestro CI y saber cuán inteligentes somos. Nos da curiosidad, pero también miedo por si no cubrimos nuestras propias expectativas. Pero, ¿qué es el CI?, ¿realmente nos garantiza una vida exitosa el tener un IQ elevado?  Esto es lo que investigamos:

El IQ (o CI, Coeficiente Intelectual) es una puntuación obtenida mediante pruebas estandarizadas diseñadas para evaluar y para medir las capacidades cognitivas y de razonamiento de una persona en comparación con el resto de la población.

Se expresa como un número con media de 100 y una desviación típica de 15. Así, un CI de 100 está en el promedio, 115 arriba del promedio, 85 por debajo, etcétera.

Se presenta una gran confusión entre preparación académica y el CI: se tiende a asumir erróneamente que tener títulos de instituciones educativas estadounidenses equivale automáticamente a un número de CI superior a 140.

Ramón Pieza Rugarcia (+), un excelente analista político mexicano, mencionaba en su programa de radio, de hace ya unas décadas, que esas universidades eran “patito”,refiriéndose a las universidades como Harvard, el MIT, UCLAH, Yale, entre muchas otras. Su comentario lo atribuía a que no eran instituciones críticas, sino positivistas neoliberales.

El Coeficiente Intelectual no mide el conocimiento acumulado (como lo que aprendemos en la escuela o en la universidad), sino la eficiencia del procesamiento mental.

El CI mide principalmente cuatro áreas:

  1. El razonamiento fluido: La capacidad de resolver problemas nuevos y lógicos sin entrenamiento previo.
  2. La comprensión verbal: Es la habilidad para entender conceptos, razonar con palabras y manejar vocabulario abstracto.
  3. La memoria de trabajo: La capacidad de sostener y de manipular información en la mente a corto plazo.
  4. La velocidad de procesamiento: Es la rapidez para procesar información visual y realizar tareas rutinarias sin error.

El CI se utiliza en contextos educativos, clínicos y laborales como herramienta de apoyo, no como diagnóstico único. Pero, ¿qué puede hacer una persona con un IQ tan alto (130+ o 140+)?

Tener un IQ elevado equivale a tener un “procesador informático” muy potente. Entre las habilidades y las ventajas prácticas se destacan las siguientes:

  • El aprendizaje acelerado: Pueden comprender conceptos complejos (matemáticas avanzadas, física teórica, lenguajes de programación o idiomas) en una fracción del tiempo que le toma a la media.
  • El reconocimiento de patrones: Identifican conexiones, anomalías y relaciones causa-efecto en grandes volúmenes de datos o situaciones abstractas casi de forma intuitiva.
  • La resolución de problemas inéditos: Destacan en escenarios donde no hay reglas preestablecidas ni instrucciones previas, creando soluciones innovadoras.
  • El pensamiento abstracto multidimensional: Tienen facilidad para modelar escenarios hipotéticos en su mente y prever consecuencias a largo plazo con alta precisión.

Pero algo muy importante que destacar: no garantiza el éxito en la vida, ni la genialidad por sí sola. Aunque un IQ alto facilita la adquisición de conocimientos y la resolución de problemas lógicos, no asegura una vida fácil y no mide la inteligencia emocional ni social –dos áreas socioemocionales que en los últimos años los estudios han comprobado su importancia en la vida personal del ser humano-.  Una persona con un IQ de 150 puede tener graves dificultades para comunicarse, empatizar, liderar o manejar la frustración. Y es importante señalar que:

  1. No reemplaza la disciplina: Sin persistencia, sin hábito de trabajo y sin autodisciplina, un IQ alto rara vez se traduce en logros concretos.
  2. No evalúa la creatividad práctica ni el juicio moral: Se puede tener un IQ muy alto y tomar decisiones personales pésimas, o carecer de creatividad artística/práctica. Incluso puede ser una persona perversa, usando su IQ para dañar al prójimo o a la sociedad.

En la práctica, un IQ elevado es solamente un potencial. Lo que una persona logra hacer con él depende enteramente de su entorno, de sus oportunidades, de su salud mental y de sus factores de personalidad, como la curiosidad y la perseverancia. De la misma manera, el entorno de desarrollo de la infancia tiene un impacto en el IQ de la adultez en las personas.

Se encontró en un meta estudio realizado con más de 3 mil 888 niños en 19 países, que los niños huérfanos poseían un CI de 84 puntos, en contraste con niños criados en familia, quienes obtuvieron un CI de 104 puntos. Además, otro estudio indicó que los niños que pasaron más de 12 meses en el orfanato, al ser adoptados tuvieron un IQ significativamente menor que los que fueron adoptados antes de los 12 meses; estos últimos se normalizaron con el promedio de niños criados en familia durante toda su vida.

Si abrimos las redes sociales, nos encontramos con una lista de actores, artistas, políticos con un CI alto, pero el problema es que esos CI están inflados, o no son datos con bases científicas, son simples especulaciones de las mismas redes sociales. Para demostrarse que hay un CI o IQ alto, es importante pertenecer a una organización internacional llamada MENSA, que es la organización más antigua y famosa del mundo. Se fundó en Inglaterra en 1946.

El nombre proviene del latín mensa, que significa “mesa”, en referencia a una mesa redonda en donde todos los integrantes se sientan en igualdad de condiciones, sin importar su origen social, político, religioso, edad y/o nivel socioeconómico.

Para ser admitido en MENSA, el único requisito es obtener una puntuación de Coeficiente Intelectual (CI) que se sitúe en el 2% superior de la población general (percentil 98 o superior), en una prueba de inteligencia estandarizada y supervisada.

MENSA no tiene fines políticos, ideológicos ni religiosos. Sus objetivos principales son:

  • Fomentar la investigación: Apoyar estudios psicométricos y científicos sobre la naturaleza y el desarrollo de la inteligencia.
  • Proporcionar un entorno social: Crear un espacio de intercambio intelectual y social entre personas con altas capacidades, ofreciendo grupos de interés especial (desde Física Cuántica y Robótica, hasta juegos de mesa o literatura).
  • Identificar y promover la inteligencia: Ayudar a visibilizar y apoyar las necesidades de niños y adultos con superdotación intelectual.

Dentro de las especulaciones de un alto CI se encuentra una larga lista de políticos y de artistas como son George W. Bush, Barack Obama, Hillary Clinton, Arnold Schwazenegger, Marilyn Monroe, Bill Clinton, Shakira, Madonna -casualmente en la búsqueda de información solo existen estadounidenses y una latina-. Incluso el caso de Gari Kasparov, que todo mundo dice que tiene un CI de 190 y en una prueba pública y oficial tiene 135. El mismo Albert Einstein, que todos hablan de un CI de 160, es un dato falso, pues nunca le hicieron una medición de su inteligencia, pero si es un genio al crear su famosa “Teoría de la relatividad”, apoyado por su esposa, una brillante matemática y física, quien quedó en el olvido y en la pobreza. Un dato que llama la atención es que el cerebro de Einstein fue utilizado para su investigación, incluso fue ¡robado!

Esa lista incluye a personajes como Donald Trumpf (escrito así correctamente el apellido, por ser de origen alemán), Benjamín Netanyahu y al mismo Javier Milei.

Algunos de los que sí están comprobados, y no son muy conocidos son:

  • Terence Tao (Matemático australiano). CI 230
  • Evangelos Katsioulis (Psiquiatra griego) CI 198
  • Christopher Langan (Físico estadounidense) CI195
  • También está el español Ramón Campayo, quien es el mejor memorista de la Historia (con 194 puntos de CI).
  • El escritor y poliglota mexicano Enrique de la Peña, quien leía 33 idiomas y hablaba 8, y el gran Stephen Hawking.
  • Por otra parte, indagando con otros mexicanos, Dafne Almazán está en la lista de jóvenes superdotados. Luis Roberto Ramírez, originario de Michoacán, con un CI de 160; Manuel Enrique Bolaños Estrada, estudiante del CCH de la UNAM, con un CI de 145 e integrante de MENSA México.

La historia del mundo ha estado rodeada de genios -que por pertenecer a épocas antiguas- no había manera de efectuar mediciones del coeficiente intelectual, pero sus obras y atribuciones al mundo demuestran su brillante inteligencia. Así podemos mencionar a los imponentes griegos, a los compositores de música clásica, a los grandes estrategas militares, a las civilizaciones mesoamericanas, a muchos científicos, en fin, a mucha gente valiosa. Así que, si somos muy inteligentes o no, lo importante es cooperar con nosotros mismos con disciplina, constancia y responsabilidad. ¡Saludos!

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