Columna invitadaSociedad

Juan Pablo de Tavira: un caballero en las cárceles de México

El peligro siempre está latente en los espacios penitenciarios. Se actúe de forma justa o injusta, sin lugar a dudas, nadie se salva…. La realidad supera a la fantasía


🖋 Verónica Bracho Alburquerque

Acababa de salir de la universidad, y en busca de experiencias y vivencias entré a trabajar a las oficinas de los centros de readaptación social de la CDMX, pero solo estuve seis meses, pues entrar en contacto con casos tristes, fuertes y desalentadores no resultó lo deseado ni esperado para mí.

Una vivencia que tuve en esos espacios fue conocer a un joven atractivo que padecía Sida y en esos años se desconocía totalmente cómo era la transmisión de la enfermedad; incluso se pensaba que con el solo hecho de darle la mano uno podría quedar infectado. Imagínense el impacto que causaban ese tipo de situaciones.

Como en todo trabajo, así como hay cosas no agradables, también hay cosas buenas, y dentro de las buenas fue que conocí a un hombre muy interesante e inteligente, su nombre: Juan Pablo de Tavira y Noriega. Él era en ese momento el director técnico de los Centros de Readaptación Social de la CDMX y yo trabajaba en esa dirección.

Era un hombre de mediana estatura, blanco, de cabello rubio, nariz afilada, ojos azules y siempre bien vestido de traje y corbata, muy cortés y elegante. Tocaba la guitarra y le gustaba el rock and roll. Puedo presumir que él personalmente me llevó a conocer el Reclusorio Norte, el Reclusorio Oriente y la cárcel de Santa Martha Acatitla.

Juan Pablo de Tavira tenía todo para ser admirado, tanto como persona como profesional y por su familia. Él pertenecía a una familia muy reconocida de artistas, la Dinastía Tavira. Su hermano es el afamado director Luis de Tavira, y Marina de Tavira, quien participó en la película “Roma”, es hija de Juan Pablo de Tavira y actual novia del actor Diego Luna. El mismo Juan Pablo gustaba del teatro y llegó a impulsar el teatro en las cárceles.

Su esposa fue María Lucila Isabel Servitje Montull, hija -nada más y nada menos- del fundador de la gran empresa Bimbo. Un dato curioso es que la hermana mayor de Lucila se llamaba María Elena, a quien de cariño le decían “Marinela”; fue de ahí de donde el fundador de Bimbo tomó el nombre para bautizar a la famosa marca de pasteles.

Lucila Servitje es maestra en Teología, ha sido directora del Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana y se ha dedicado profundamente a la labor social. Por su parte, su hermana María Elena (Marinela) fue directora del Museo del Papalote.

Pero volvamos al personaje central: Juan Pablo de Tavira y Noriega. Él fue uno de los criminólogos más influyentes de México en los años 90, y destacó por transformar el sistema penitenciario federal y enfrentar a los capos más poderosos del narcotráfico.

Sus aportaciones al sistema penitenciario:

  • Fundador del Altiplano: diseñó y dirigió el Centro Federal de Readaptación Social No. 1, originalmente llamado “Almoloya de Juárez”.
  • Máxima seguridad: implementó los primeros protocolos de aislamiento estricto y alta vigilancia para criminales de alta peligrosidad en el país.
  • Criminología clínica: introdujo perfiles psicológicos avanzados para clasificar a los internos según su nivel de adaptabilidad social.
  • Combate a la corrupción: estableció rotaciones constantes de custodios para evitar que los reos compraran complicidades dentro del penal.

Su historial académico y profesional:

  • Formación: se graduó como licenciado en Derecho y posteriormente obtuvo el doctorado en Criminología.
  • Docencia: fue profesor universitario y conferencista en diversas instituciones forenses de México.
  • Director de la Policía Federal: ocupó la dirección de la Policía Judicial Federal, donde buscó profesionalizar los cuerpos de investigación.

Juan Pablo escribió tres libros, uno de ellos titulado “A un paso del infierno” en donde plasma su deseo ferviente de transformar el sistema penitenciario. Él abogaba por un trato humano y digno para los internos, y en ese mismo libro narra las historias de los reclusos más desposeídos como de los más acaudalados.

Tuvo bajo su custodia a los más peligrosos capos del país: Rafael Caro Quintero, Miguel Ángel Félix Gallardo, Ernesto Fonseca “Don Neto”, Joaquín “El Chapo” Guzmán, Mario Aburto.

Joaquín “El Chapo” Guzmán y Héctor “El Güero” Palma fueron señalados formalmente como los autores intelectuales del homicidio de Juan Pablo de Tavira y Noriega. Las investigaciones judiciales vincularon de manera directa su labor penitenciaria con los atentados que sufrió.

De Tavira decidió quitar todos los privilegios y excesos que tenían estos capos dentro de las mismas cárceles años atrás, permitidos por los mismos exdirectores de los penales, y el jurista, siendo un hombre justo y ético, amuló estos vicios, lo que provocó el enojo y la venganza de estos delincuentes.

Como es clásico en esos ambientes, Juan Pablo recibió varias amenazas de muerte, e incluso un atentado en su casa, en el Desierto de los Leones, el 23 de diciembre de 1994, cuando trataron de asesinarlo por inhalación de gas al colocar una manguera del escape de su auto a su habitación mientras dormía.  El ataque le provocó un coma prolongado y daños severos permanentes en su sistema nervioso y sus pulmones.

El 21 de noviembre del 2000, dentro del comedor de Ceuni de la UAEH De Tavira fue ejecutado de tres tiros en la cabeza por un sujeto solitario que llegó al lugar mientras él cenaba con su secretaria. El crimen fue muy bien planeado. De Tavira, estaba en Pachuca para incorporarse como catedrático universitario. Su hermano Luis de Tavira llegó a Pachuca a recoger los restos de su hermano.

El peligro siempre está latente en los espacios penitenciarios. Se actúe de forma justa o injusta, sin lugar a dudas, nadie se salva…. La realidad supera a la fantasía.

Hasta la próxima.

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