Columna invitada

El gato, un animal misterioso

Para mi querida amiga Lily, quien ama profundamente a estos bellos felinos


Verónica Bracho Alburquerque *

La relación del gato con el humano data en el país de Chipre entre los años 7,500 a 7,000 a. C. En Egipto, el gato era adorado e idolatrado y si alguien se atrevía a matar a un gato era sentenciado a pena de muerte.

Su culto y bienestar eran transmitidos de generación en generación y sus funerales eran envueltos en honores y las personas se afeitaban las cejas en señal de luto. En este mismo país se llegaron a encontrar más de 300 mil momias de gatos con sus respectivos ratones para que jugaran con ellos en el más allá.

La historia cuenta que era tal el respeto a los gatos, que este pueblo fue conquistado por los persas porque tuvieron la idea de atar gatos en los escudos de los soldados que estaban en batalla. Los egipcios no pudieron atacar por temor de herir a los gatos, y así tuvo su victoria Persia.

Con Mahoma, se cuenta que le tenía mucho cariño a su gata Muezza, al grado de cortar su túnica en la que reposaba su gata para no despertarla; y maltratar a un gato en el Islam era considerado un grave pecado.

Con los años y la llegada del oscurantismo o Edad Media, la percepción hacia el gato dio un giro de 360 grados al considerársele un animal del diablo y de brujas, y se le atribuyó el tener el don de siete vidas y más. Con la terrible Inquisición se sacrificaron gatos al por mayor, quemándoseles vivos y dándoles un uso poco peculiar en la medicina, para atenuar dolores y fiebres, con su carne y heces.

También llegaron a consumirlo sólo en caso de mucha hambre. Ya con el Renacimiento (el uso de la inteligencia y la razón) el minino empezó poco a poco a incorporarse a la sociedad, usándose para acabar con los roedores, y el rey Luis XIV, a quien le gustaban los gatos, prohibió su quema.

Con el paso de los años los gatos empezaron a ser actores principales en el campo de las artes: la pintura, el cine, la arquitectura y en los hogares; se le empezó a dar más espacio, como a los perros, y se percataron de que el gato es un animal muy limpio, pues llega a limpiarse hasta 20 veces en un día.

El gato, en comparación con el perro, no es tan cariñoso ni tampoco está encima de su dueño (a); es un animal muy independiente, pero también cariñoso, que demuestra ese cariño de una forma muy diferente al del perro. El gato brinda compañía, ternura, seguridad, tiene un excelente oído y vista. Y para aquellos que creen en las malas vibras, los gatos detectan las energías del ambiente y limpian la energía negativa.

Tienen la capacidad de identificar si la persona está enferma o triste y se acercan a ella con la intención de protegerla. También reduce en un tercio el riesgo de tener un derrame cerebral o un infarto cardiaco. Además de que acariciarlos reduce la presión sanguínea y libera estrés.

A los gatos les encanta dormir con sus dueños (as), pues los protegen de cualquier amenaza espiritual. Ellos tienen la capacidad de ver las cosas que nosotros no podemos ver y las alejan.

Como dato curioso, se dice que Isaac Newton inventó la puerta para mascotas, esa puerta muy pequeña que va en las puertas normales. Lo hizo para que su gato Spithead no lo interrumpiera; Nikola Tesla se inspiró en investigar sobre la electricidad luego de que a su gato Macak le diera una descarga estática; Napoleón Bonaparte les tenía terror a los gatos.

Tener un michi en casa nos complementa, nos entrega su cariño y nos hace crecer como personas; a los niños les ayuda a conocer la empatía y el amor por la naturaleza y los animales. De ellos siempre aprendemos y vienen a darnos un sentido y propósito a nuestra vida.

Yo tengo la fortuna de tener dos gatos y desafortunadamente me perdí de muchos años de convivencia con estos animalitos porque les tenía miedo; hoy sé que son de las mejores cosas que me han sucedido.

Referencias

Wikipedia

* Socióloga y M.C.E.

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